Ricardo Arjona: Ser guatemalteco es hacerte dueño de tu país. Nadie cuida lo que no siente suyo.

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Ricardo Arjona presentará un concierto a beneficio de su fundación Adentro, pero espera aún más de Guatemala.

Ricardo Arjona aceptó responder, desde un estudio en Miami, algunas preguntas sobre el concierto íntimo que ofrecerá el 4 de diciembre y sobre su visión del país. Su escrito es tan vehemente como una canción. O más. Sincero. Directo. No presume de bueno. Solo cumple, afirma, su obligación. Pero no oculta su decepción: “El contagio ha sido lento. Hoy deberíamos de tener por lo menos 20 escuelas Adentro (como la de Ixcanal, San Agustín Acasaguastlán), y solo existen dos”.

¿Cómo se ve el país, cómo describirías esa realidad?

No fuimos capaces hasta hoy, en cuestión de imagen, de exportar más que noticias, y casi todas estas eran una invitación a no asomarse por estos rumbos.

Guatemala se ve gris en el extranjero, casi tan gris como se ve para los que viven en esta tierra, con la triste realidad que los que viven en esta tierra también ven los colores y las sonrisas de la mucha gente buena que la habita.

38 años de democracia… Coinciden con los comienzos de tu carrera, con tu primer álbum. ¿Qué es lo que, en tu opinión más ha frenado el desarrollo de Guatemala?

¿38 años de democracia? La democracia no es dejar de tener a un uniformado en la silla presidencial o firmar un tratado de paz. Tampoco es la posibilidad de tener elecciones cada cinco años y repetir con tristeza el cáncer de la avaricia y la corrupción instalado en las entrañas de nuestra realidad. La democracia es tener las puertas abiertas a la posibilidad de sembrar en las nuevas generaciones la semilla que no maduró con la nuestra.

Estamos a pocos meses de un nuevo proceso electoral en Guatemala. ¿Qué deberían demandar los guatemaltecos de los políticos?

Me declaro un escéptico de los sueños a corto plazo. La gente vota por magos y se encuentra con seres humanos embarrados de una realidad histórica que nos hace ambiciosos por naturaleza.

La gente vota por mesías y se encuentra con fáciles víctimas del poder con más ambiciones que buena voluntad, y las excepciones se buscan aliados con experiencia política que no son otra cosa que profesionales de la mentira y portadores del virus de la corrupción.

La gente debe votar por proyectos y encomendarse al cielo, porque poco se le puede pedir a nadie mientras no limpiemos las bases y tengamos un fundamento en la educación y la dignidad.

La educación figura dentro de los grandes pendientes del país. ¿Cómo aborda la propuesta de la fundación Adentro este reto?

Lo aborda con vocación de servicio. Ojo, nadie entiende esta vocación, todos se quedan esperando qué es lo que se pretende con todo esto.

El arraigo del “te doy y me das” hace de los individuos de buena voluntad animales raros. Lo nuestro, hoy, es el Ixcanal. Ya es otro lugar después de un par de años, y será mucho mejor y no queremos otra cosa que no sea contagiar a más entidades para que se hagan dueños de zonas del país para generar una epidemia de escuelas como esta, para aportar con paso firme algo que genere un cambio sustancial.

Hoy solo logramos contagiar a una entidad pero esperamos que se sumen más. Estamos llenos de maquillistas, con sus excepciones, que piensan que pintar una escuela es aportar para el cambio.

¿Cómo ha sido la experiencia de ver el cambio en las historias de niños y niñas de Ixcanaly aldeas vecinas?

No voy a contestar esta pregunta. Invito a todos los que quieran visitar la escuela y se den cuenta de lo que puede hacer la educación por un lugar.

¿Cuál es la visión de futuro que tiene para las Escuelas Adentro en Guatemala?

Que haya más.

¿Hay algo que no haya funcionado como preveía?

El contagio ha sido lento, hoy deberíamos de tener por lo menos 20 escuelas como esta, y solo existen dos. Debo mencionar que produce en mí una incomodidad enorme cuando se intenta verme como una buena persona por estas instancias.

A los que la vida nos puso en el lugar de la oportunidad, incluso a fuerza de mucho trabajo, el hecho de pensar en los que no tuvieron esa suerte no es un acto de caridad, es una obligación.

¿Hay alguna historia o caso de niños alumnos de la escuela que te haya conmovido especialmente?

Son todos, cada uno tiene una distinta. Hay que escucharlos a ellos; lo contarán mejor que yo.

En esa región desértica de Acasaguastlán, cruce de caminos, de rumbos (que tiene un significado muy especial para vos, por la historia de tus padres) el proyecto educativo Adentro genera nueva inteligencia, nuevos talentos, nuevos sueños…. ¿Cuál es en tu caso el gran objetivo en el mediano y largo plazo para esta escuela?

Es convertir la zona en un oasis que se traduzca en un monitor que imiten otras entidades para invadir el país de lo mismo. No veo otra forma.

No puedo cambiarlo de manera personal pero sí puedo encargarme de este lugar de la misma manera que docenas de entidades y familias están en la posibilidad de hacer lo mismo, insisto, no como un favor: como una obligación.

Este es el primer concierto íntimo y benéfico que Ricardo Arjona hace para la fundación ¿Cómo surgió?

Hicimos todo de manera personal, hasta que nos dimos cuenta que el monitor no funcionaba hasta hoy. Esta es una manera de acercarlos y hablarles al oído y al mismo tiempo hacerlos partícipes del cambio en esta zona que trascenderá de la escuela.

¿Cómo se consiguió que tantos artistas de la plástica aportaran obras para la gala benéfica?

Siempre fue más fácil entre artistas. La sensibilidad los acerca más a las buenas intenciones y al entendimiento de que solo con oportunidades hay donde poner los sueños.

¿Qué es lo que debe y lo que no debe esperar el público?

Traigo a la banda y equipo que me acompañó en esta gira, el formato será más íntimo y la idea será estar más cerca. Los estadios son como enamorar a una patoja de banqueta a banqueta, estos conciertos íntimos son como invitarla a un café.

Recién se oficializó que ya Guatemala superó a Haití en desnutrición crónica. ¿Qué alianza deberían trazar los sectores de Guatemala para revertir eso?

Los guatemaltecos con mejor suerte debemos sentirnos responsables de esta realidad. El ejercicio de encontrar culpables nos da la licencia de curarnos en salud poniendo la culpa siempre en otros. Los gobiernos le echan la culpa a las potencias y los pueblos a los gobiernos y al final todos se quedan sin hacer nada.

Sos guatemalteco, soy guatemalteco… ¿Qué tenemos que cambiar en nuestra actitud para generar un cambio a nivel nacional?

Ese nacionalismo de dientes para afuera que nos da la posibilidad de pertenecer a un pedazo de tierra dibujado en un mapa triste. Ser guatemalteco es hacerte dueño de tu país. Nadie cuida lo que no siente suyo.

En más de una oportunidad, cuando mencioné varias cosas que digo en esta charla, me enviaron mensajes de lo fácil que parece hablar de estas cosas cuando se vive en muchos lugares y no se padece la realidad en carne viva. Están equivocados. A mí me toca llevar a Guatemala por donde quiera que voy, ese es mi trabajo y contar que hay canciones y colores, además de las noticias.

Finalmente, la corrupción parece un mal epidémico, que no parece retroceder, no solo en el país sino en Latinoamérica… ¿Cómo se le debería enfrentar?

No robas lo que es tuyo. No te robas un jabón de tu propio baño. No secuestras a tu hijo. Solo entendiendo que Guatemala le pertenece a los guatemaltecos aprenderemos a defenderlo, a cuidarlo y a respetarlo.

Información tomada de prensalibre.com

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