PENA DE MUERTE, JUSTA Y NECESARIA

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Por: Byron Mural

 

 

Mientras el país se debate entre reactivar o no la pena de muerte, cientos de sus ciudadanos sufren cada día la triste realidad de salir de casa y no volver nunca más, ¿la razón? Son asesinados, secuestrados, desaparecidos por organizaciones delictivas que se cubren por las sombras tenebrosas que el país les ofrece y un cáncer aún peor llamado Derechos Humanos, los derechos humanos han venido a defender a los delincuentes y a pegar un tiro de gracia a la gente trabajadora y honrada. “Todos los seres humanos tenemos derecho a vivir” es la excusa de los ortodoxos, y en parte es verdad, pero cuando una pierna se está pudriendo es justo y necesario amputarla para que todo el cuerpo no muera, eso lo sabe y lo entiende hasta el más imbécil.

 

Enumero dos grandes problemas que han hecho que los malhechores hayan encontrado en Guatemala una tierra fértil para crecer.  El Primer Factor, el propio Estado, quien aprueba las leyes, pero por presión social no las ejerce, y aunque no soy experto en ellas (las leyes) sabemos positivamente que en nuestro país existe la pena capital, pero no se aplica, mucho tiene que ver los famosos Derechos Humanos, que en su alarde por hacer cumplir su principal objetivo, defiende al agresor y se une a su causa propinándole una paliza a la víctima, el Estado Fallido de Guatemala, con gente incompetente en casi todas sus instituciones, empezando por el Congreso no es un Estado Libre, depende del visto bueno de los hombres más poderosos del país, y nadie manda a matar a sus empleados, ¿o sí?.

 

El Segundo factor, quizá el más peligroso es LA RELIGIÓN, tanto la religión oficial como las diferentes sectas protestantes, no están de acuerdo a la pena de muerte y han insertado un chip en sus fieles seguidores para que “padezcan en nombre del amor de Dios” “Que sufran penitentes su catastrófico destino pues Dios ama la paz, y no somos nosotros los que debemos tomar la vida que no hemos dado” “Dios da la vida y él debe quitarla”. Muy hermosa doctrina (en teoría), pero los asaltantes, secuestradores, mareros etc. no comparten esa doctrina y terminan matando a inocentes día con día mientras los religiosos oran y cantan en UN MUNDO PARALELO.  En cuanto Guatemala no salga de ese trance,  nuestro país estará hundido en la delincuencia, mucho se ha dicho de los gobiernos tiranos, de hombres dictadores que han gobernado nuestro país, pero algo si es verdad, en tiempos de dictadores usted podía salir a la calle sin miedo, incluso dejar su casa con la seguridad de que la encontraría intacta, si bien es cierto aquellos años de dictadura fueron difíciles (Según cuentan mis padres), pero también fueron años donde la delincuencia era castigada con todo el peso de la ley.

 

Lamentablemente aunque LA PENA DE MUERTE sea justa y necesaria estos dos factores anteriormente mencionados entorpecerán la reactivación de dicha posibilidad de amputar esa pierna que está podrida de nuestro país, porque muchos preferimos a un país manco, pero sano y seguro a un país gangrenado por la inseguridad de saber que hoy sales de tu casa, pero no sabes si volverás.

JALAPA1

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